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Cine y palomitas

Las palomitas, un snack de cine


No hay mejor experiencia que disfrutar de una buena película con un cubo de palomitas recién hechas en tus manos.

Las palomitas de maíz están inevitablemente vinculadas al cine. Es el acompañamiento ideal para ver una película en tu sala de cine. Te contamos algunas curiosidades sobre este delicioso y crujiente tentempié.

 

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popcorn_blog

 

Del Imperio Maya a tu butaca de cine

El maíz es una gramínea que las culturas prehispánicas conocían a la perfección, pues era muy importante en su dieta. De hecho, su nombre proviene del término taíno mahís. Los arqueólogos han datado los primeros cultivos de maíz en el año 9.000 antes de Cristo (a C), cerca de Oaxaca, México. También en México se han encontrado los primeros restos de palomitas de maíz, que los mayas elaboraban introduciendo granos de maíz en ollas de barro muy calientes o depositando los granos de maíz sobre ascuas, sobre el 3.600 a C. Existen relatos de los primeros europeos que aseguran que los aztecas usaban palomitas en sus ornamentos personales.

El mismísimo Cristóbal Colón trajo el maíz a España y con ello, las palomitas desembarcaron en nuestra dieta.

Un poco de química y física

¿Cómo se hacen las palomitas de maíz? No todos los tipos de maíz generan palomitas cuando se calientan, sólo sucede con la variedad zea mays everta. Cada grano contiene en su interior una pequeña cantidad de humedad. Según se va calentando, esa humedad se convierte en vapor. Pero la superficie del grano de maíz es impermeable, por lo que el agua no puede escapar y por eso acaba explotando, convirtiéndose así en las palomitas. Para que un grano explote, es necesario someterlo a una temperatura entre 175ºC y 190ºC.

Si el grano está pasado, demasiado seco y roto, la impermeabilidad de su superficie se deteriora, por lo que no explota. Por eso, hay veces que en un paquete nos encontramos algunos granos que no han explotado. En este sentido, es necesario que se usen granos de maíz frescos.

Un alimento muy sano

Las palomitas son un alimento saludable, con gran cantidad de fibra, pocas calorías, y con escasa cantidad de sodio, azúcar o grasa. Cuando añadimos mantequilla, azúcar o sal es cuando alteramos este equilibrio. Las palomitas, además contienen cantidades destacables de vitamina B1, B3, ácido fólico y minerales como el fósforo, magnesio, cinc, hierro y manganeso.

Los mil nombres de las palomitas

En la península ibérica, las llamamos palomitas de maíz, y de forma local rosetes, bufes, crispetes, tostones o pajaretas. En los países angloparlantes, popcorn. ¿Pero sabías que en otros territorios de habla hispana tienen otros nombres? Por ejemplo, en las islas Canarias y en Venezuela reciben el nombre de cotufas. En Argentina las puedes comprar bajo la denominación de pochoclo, pororó, pururú o ancua. En Colombia tendrás que pedir crispetas, maíz tote o maíz pira. En Ecuador las llaman canguil, mientras que en República Dominicana las llaman cocaleca o en Chile cabritas.

Inventos palomiteros

La máquina de hacer palomitas o las palomitas de microondas nos han facilitado la vida a la hora de consumirlas.

Un inventor de Chicago, Charles Cretors ideó en 1885 la primera máquina que permitía la producción industrial de palomitas de maíz. Consiguió la patente en 1893 y presentó su innovador palomitero en la prestigiosa Exposición Mundial de Chicago celebrada ese mismo año.

Sesenta años después, el científico Spencer mientras estudiaba los efectos de la radiación de las microondas, descubrió que su prototipo de horno era capaz de fundir chocolate. Su siguiente experimento fue introducir granos de maíz y probar a hacer palomitas, con bastante éxito, por cierto.

En 1981, Generall Mills patenta su bolsa de palomitas de maíz para microondas, dando la posibilidad de poder cocinar palomitas en hogares e incluso espacios de trabajo. Sin embargo, todos sabemos que las palomitas no saben igual si no las tomas en tu cine…

Palomitas y cine, una historia de amor

A principios del siglo XX, el cine ya era una de las principales aficiones de los norteamericanos. Y también lo eran las palomitas. Por eso, vendedores ambulantes se agolpaban a la entrada y salida de las salas, para ofrecer a los espectadores un apetitoso tentempié. Los propietarios de los cines vieron ahí su negocio: abrir un bar en la sala para ofrecer las palomitas recién hechas a sus espectadores. Desde entonces, se ha convertido en una tradición. Incluso se ha acuñado el término cine palomitero, que hace referencia a las grandes producciones que combinan dosis de comedia, drama o acción en sus blockbusters. Aunque hay algunos cinéfilos que no son partidarios del consumo de palomitas en los cines porque su ruido les distrae… ¿Tú eres palomitero o no?